NEUROEDUCACIÓN APLICADA

ENUNCIO

Tras una larga y emocionante travesía explorando los misterios del cerebro y los neuromitos, Capi y Coco encontraron una brújula para sus cerebros: la atención plena. Ahora, su aventura se desarrolla en el universo de las aulas de clase. Con Capi guiando cada respiración profunda y Coco, el cocodrilo antes más reactivo, aprendiendo a pausar sus impulsos, ambos personajes se embarcan en una misión diaria: demostrar a los estudiantes cómo, al fijar su atención en el aquí y el ahora, pueden transformar la confusión de sus pensamientos en una mente clara y concentrada. A través de ejercicios de mindfulness, nuestros exploradores invitan a cada niño a convertirse en un piloto más consciente de sus propias emociones, descubriendo que la calma y la atención son superpoderes.

EVIDENCIO

Capi y Coco nos presentan algunas actividades de mindfulness que los profesores pueden hacer con sus estudiantes para activar los superpoderes de la calma y la atención.

    PREGUNTO

    ¿De qué manera podríamos incorporar prácticas de Mindfulness como parte de un currículo transversal, buscando generar un impacto significativo en la reducción del estrés y el bienestar general de los estudiantes?

    REFLEXIÓN

    En el año 2024 inicié el sitio web “mindfulness para colegios”, en ese momento estaban esbozados los objetivos y pilares. En el segundo semestre de este mismo año empecé mis estudios en neuroeducación, esto cambió la perspectiva en la que estaba planteando el sitio web. En el módulo 4 indagamos sobre una escuela basada en neurociencia y establecimos como pilares fundamentales el bienestar, espacios, currículo, comunidad, evaluación y metodología. El pilar que trabajó mi equipo fue el de evaluación, por medio de esta investigación y las clases del maestro Jesús Guillen, aprendí la diferencia entre la evaluación formativa y formadora, entre otros aspectos que me resultaron innovadores y de gran impacto para mi práctica pedagógica.

    La escuela Meraki me inspiró mucho, sin embargo, el pilar que llamó más mi atención fue el de Bienestar, en donde estaba incluida la práctica de mindfulness, que vengo realizando hace más de 5 años, enfocando mis estudios y práctica con niños.

     

    Guillen (2015) ejemplifica la respiración como ancla:

    Este ejercicio que los alumnos pueden realizar sentados o tumbados consiste en prestar atención y observar cómo el aire entra y sale de la nariz. Para facilitar la atención a la propia respiración se puede enseñar al alumno a que cuente cada vez que respira, que recite una palabra o frase adecuada por cada inspiración y espiración o que se percate de alguna sensación corporal al entrar y salir el aire como, por ejemplo, la temperatura (“frío y caliente”). Es conveniente recordarles que la espiración debe durar aproximadamente el doble que la inspiración y que deben aceptar con naturalidad las distracciones, volviendo a conectar con la respiración cuando sea necesario.

    En el sitio web de Mindfulness se incluyó un apartado de ejercicios para conectar a través de la respiración.

    En el artículo “Mindfulness en el aula” de la publicación Escuela con Cerebro, Guillén (2015) presenta una exhaustiva recopilación de estudios, incluyendo metaanálisis, que demuestran de forma contundente el impacto significativo de la educación socioemocional en nuestro cerebro. Específicamente, las actividades de mindfulness han probado afianzar circuitos cerebrales vinculados a la atención, la compasión y otras habilidades esenciales. Reconociendo que hallar la calma es un desafío en nuestro mundo altamente sobreestimulado, es crucial que podamos ofrecer a nuestros estudiantes espacios seguros para detenerse, respirar profundamente y sentir sin temor a ser juzgados.